Falleció Ernesto Zamudio, periodista , por más de 20 años director del Diario El Territorio de Resistencia.
Se recibió de maestro en la Escuela Normal Sarmiento de la ciudad de Resistencia y ejerció la docencia por poco tiempo, para dedicarse de lleno al periodismo.
Se inició en la revista estudiantil Albores.
Colaboró en los periódicos El Constitucional y El Censor, hasta que comenzó como redactor en El Territorio.
Al morir su director Ángel Polo en 1925, el Comité local de la Unión Cívica Radical le propuso la dirección. Convirtió al diario en una sociedad, a la que adhirieron Luis Viola y Ernesto Bissón.
La lucha por la libertad de expresión y el derecho de imprenta signaron la vida de Zamudio.
El compromiso político con la Unión Cívica Radical lo llevó a correr serios riesgos en reiteradas oportunidades.
Después del derrocamiento de Yrigoyen, redactó una proclama y se la hizo firmar a muchos dirigentes radicales .
En esa proclama instaba al pueblo a tomar las armas para hacer una contrarrevolución y volver a instalarlo a Yrigoyen. Fue cuando comenzó la revolución de Pomar en el regimiento de Corrientes.
Después se formó un tribunal militar, que lo condenó a muerte amante a vigencia de la ley marcial, pero primó la cordura y nada pasó.
Sin embargo no fue la actuación política lo que le valió la popularidad entre los chaqueños, sino más bien su solidaridad y trabajo en beneficio de la clase más perjudicada.
Su prédica opositora a los gobernadores de turno, aún de aquellos que representaban a su propio partido, le deparó problemas.
El gobierno de Fernando Centeno (1923/26) fue criticado por Zamudio y El Territorio en forma despiadada.
En junio de 1926, se publicó un número especial, titulado “El Chaco, feudo de los gobernadores impuestos”.
No fue fácil para en la llamada Década Infame, cuando gobernaba los destinos de la República Argentina el General Agustín P. Justo. Los del Chaco eran guiados por el socialista José Castells (1933-1939).
La crítica del periódico y la incisiva pluma de Ernesto, le valieron el cierre temporario de su empresa y la persecución política.
Uno de sus hijos, Carlos Alberto, fue uno de los fusilados en 1976, en la “Masacre de Margarita Belén”, durante la última dictadura militar en Argentina.
La década del 40 no le deparó mejores tiempos a un yrigoyenista opositor al gobierno del General Perón. El control de los medios de comunicación fue una suerte de política de estado. De ahí a la expropiación del diario pasó muy poco tiempo, aunque entendió que debía venderlo antes de soportar una expropiación.
El Territorio continuó viendo la luz después de su venta a la Confederación General del Trabajo (CGT), que lo adquirió a través de un subsidio del gobierno. Vendió en 1954 y vivió cuatro años más y falleció

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